René París nació en Talca. Tras vivir en diferentes ciudades del sur de Chile, se terminó radicando en Concepción. Aquí, desarrolló su verdadera pasión: el arte.
Este artista propone una forma objetiva de realizar arte, basada en dos premisas fundamentales:
En primer lugar, el manejo del dibujo desde donde se proyectan las distintas tendencias pictóricas; y en segundo lugar, un buen manejo del color.
Ya en su infancia logró demostrar sus habilidades y comprender la importancia de estas dos premisas. Según él, teniendo control sobre el dibujo y el color, se puede componer y descomponer, lo que permite desenvolverse con excelencia en cualquier estilo.
A lo largo de su carrera ha incursionado en diferentes temáticas, pues, para él, resulta fundamental no desempeñarse en una sola de éstas En su opinión, la excesiva especialización puede ser perjuidicial para la evolución de un artista..
Después de incursionar en diferentes estilos, ha favorecido el hiperrealismo para poder representar sus ideas, no despreciando las otras tendencias. Esta decisión fue motivada por el desafío que significa este estilo, debido a la planificación y disciplina de trabajo que implica.
En su obra convergen distintos estilos, hiperrealismo, realismo y fotorealismo con el objetivo de deleitar al espectador con un sinfín de detalles y emociones. Se pretende dar alma a sus obras y evitar caer en la frialdad de lo técnico.
René París es un artista de disciplina y enfoque. Reacio a exponer de forma regular. Él prefiere trabajar directamente con coleccionistas y amantes del arte figurativo.
La experiencia le ha enseñado que el lugar para desarrollarse no es sino su estudio, donde puede enclaustrarse por semanas para lograr sus objetivos. En este lugar puede experimenta libremente para dar cada día un paso más en su obra pictórica.
La temática de sus obras es sumamente variada, entre las cuales destacan los retratos, mercados, bodegones, paisajes y animales.
Su jornada de trabajo pueden ser muy extensas y trabaja todos los días, si una obra así lo requiere. Sus cuadros reflejan mucho trabajo y prolijidad, no escatimando en recursos para poder concretar con éxito cada pieza pictórica.
René París es un profundo admirador de la obra de Johannes Vermeer, Caravaggio, Pablo Picasso, Joaquín Sorolla, René Magritte, entre otros. Este artista, busca permanentemente una veta figurativa y moldea en la paleta los colores que le dan el perfil a sus obras. Ya sea haciendo el ejercicio de aprender y desaprender, toma constantemente nuevas rutas de color para enriquecer aún más sus lienzos.
A pesar de ser muy metódico y planificar muy bien de qué forma abordará los temas, también disfruta dejar espacio a las ideas que puedan surgir en el momento de estar frente al lienzo.
Sus obras están en las mejores colecciones de Chile y el extranjero. Actualmente divide su tiempo entre Chile y Europa.
Rene París ha sabido combinar disciplina y talento, lo que le ha valido el reconocimiento del público y de quienes han estado frente a sus obras.